Las certificaciones como medio para mejorar la relación profesionales-organizaciones. Parte II

By Ricardo Santiago

21 abril, 2022 | 04:04hrs

En la primera entrega me focalicé en exponer las razones por las cuales los profesionales obtienen una ventaja por el hecho de obtener un certificado. En esta segunda entrega, me focalizaré en la segunda parte de la ecuación, la ventaja que produce para las organizaciones. En este ámbito, formación y certificación, como en muchos otros, la simbiosis profesional + organización es absolutamente necesaria. El uno sin la otra (y viceversa) deja sin mucho sentido tanto la formación como la certificación.

Podríamos enfatizar que la formación y certificación de los profesionales es esencial para su desarrollo, pero estaríamos obviando que ese desarrollo tiene lugar dentro de organizaciones. Y evidentemente, toda organización necesita contar con profesionales formados (con conocimientos actualizados) y certificados (con conocimientos contrastados) para cumplir su misión como organización, prestando sus servicios o entregando sus productos a sus clientes, que no de casualidad, recordemos, son (o deberían) ser el foco principal de toda la actividad, iniciativas, estrategias, proyectos, etc.. de cualquier organización.

Algunas de las razones válidas para los profesionales, escalan también al nivel de organización, es decir, intrínsecamente hay cuestiones que impactan de manera positiva tanto en los profesionales como en las organizaciones para las que estos desempeñan su labor.

Contar con profesionales certificados hace que la organización sea percibida como más confiable. No solo por poder mostrar a sus clientes que como organización se esfuerza en contar con profesionales cualificados para las labores requeridas, además muestra un compromiso con la calidad y el respeto y cuidado de la relación con sus clientes.

Que todos los componentes de una organización hablen el «mismo idioma» no es algo cuestionable. Es necesariamente obligatorio. Y como apuntaba en la parte I de esta serie de artículos, no solo es necesario que hablen el mismo idioma, sea este el que sea, es necesario que usen, además, la misma terminología y definiciones para los mismos conceptos, de otra manera se podrían dar situaciones de distorsión de objetivos, así como de los mismos resultados esperados, lo que habitualmente conlleva encontramos en situaciones complicadas, en el mejor de los casos de manera interna, en el peor de ellos, evidenciándolas a los clientes.

La evolución constante, y cada vez más rápida, del mercado en el que se encuentra cualquier empresa, no sólo significa un reto constante para el profesional, lo es también para las organizaciones, si estás pretenden mantener la ventaja competitiva que puedan haber llegado a obtener. Realizar procesos de upskilling o reskilling de la fuerza laboral, debería ser una responsabilidad asumida por la propia organización como una constante exigencia normalizada a los componentes de la organización, pero también a la misma organización.

Las tres razones expuestas hasta aquí, son compartidas tanto por los profesionales como por las organizaciones. Entonces, ¿Cuáles son las razones específicas para las organizaciones, por las cuales obtienen un impacto positivo de la formación y certificación de su fuerza laboral?

Seguro que en algún momento has oído o leído alguna de estas tres frases, si no las tres:

Sólo hay algo peor que formar a tus empleados y que se vayan … … No formarlos y que se queden

Henry Ford. Fundador Ford

Forma bien a la gente para que pueda marcharse, trátales mejor para que no quieran hacerlo

Richard Branson. Virgin

Si crees que la formación es cara …prueba con la ignorancia

Derek Bok. Ex-Rector Harvard University

Las tres reflejan una realidad testaruda: Como organización no tenemos ninguna excusa válida para no formar a nuestra fuerza laboral. A no ser que nuestro objetivo sea dejar morir a la organización por falta de oxígeno.

Con el proceso de certificación, como colofón a un proceso formativo, tampoco tenemos ninguna excusa para que además de formar a nuestros profesionales, no colaboremos en que se certifiquen.

Algunos de los puntos que impactan positivamente con la formación y certificación de nuestra fuerza laboral son:

  • Potencian los grupos de trabajo de una organización
  • Mejora la gestión de los recursos humanos, ayudando a retener y atraer el talento, algo que preocupa tanto en nuestros días
  • Posibilita la evaluación de la efectividad de los programas de capacitación
  • Es un elemento motivacional dado que incentiva a los empleados
  • Habilita para poder trabajar en nuevas herramientas, soluciones o servicios
  • Los clientes tienen un mayor índice de satisfacción, su percepción de la organización es mejor, y por lo tanto ayuda a fidelizarlos

Un profesional certificado dentro del equipo impacta directa y positivamente en el funcionamiento del conjunto. Por ello una manera efectiva de mejorar el rendimiento de nuestros equipos de trabajo es mediante el incremento de las habilidades de nuestros miembros clave que hacen de base. Esto después se va trasladando a la totalidad de los miembros y a su vez entre los diferentes equipos. 

Por último, el hecho de concentrar el esfuerzo en un acto determinado, la certificación, permite obtener resultados más concretos, en menor tiempo, y alcanzando objetivos puntuales que hacen que los equipos de trabajo estén listos y sean más efectivos que aquellos que no cuentan miembros certificados.

Una cadena es tan robusta como su eslabón más débil. Por ello, las organizaciones no se pueden permitir el lujo, y menos en el mundo BANI en el que nos desenvolvemos en la actualidad, de contar con eslabones débiles que puedan hacer saltar en pedazos la cadena completa.

Fíjate que en todo momento he tratado la formación y la certificación como una única entidad, y no es al azar o hecho caprichosamente. Cualquier proceso formativo, de cualquier tipo y duración, siempre concluye (o debería si es un proceso serio) con una prueba que permite contrastar los conocimientos adquiridos. Debido a la naturaleza y características de la formación para profesionales, el proceso de certificación además de permitir contrastar la adquisición de conocimientos (y todo lo que ello permite), es la manera de demostrar dichos conocimientos adquiridos, por un tercero independiente… sin ningún otro interés que no sea el de validar los conocimientos reales de los profesionales.

Una certificación es el mecanismo más eficiente, seguro y estandarizado para establecer relaciones de confianza entre 2 partes, bien sean en relación empleado-empresa o freelance-empresa, o incluso empresa-empresa.

Ricardo Santiago, CEO Global Trust Association

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